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Sobre la destrucción física, social e imaginaria de la ciudad de Granada.
Álvaro García.
La fábrica lorquiana, al igual que su producción, tiene unos límites difusos e imprecisos. En última instancia, abarca Granada entera. De este modo contribuye a generar la imagen de la ciudad. Al ser las instituciones y los intereses capitalistas en juego los que definen qué es una "ciudad", a fecha de hoy lo que se entiende por tal es una ciudad-empresa: aquélla que debe competir ferozmente con las demás para atraer inversiones y convertirse en nudo privilegiado de una intrincada red de velaciones económicas. En ese mercado, la ciudad acaba vendiéndose obviamente como un producto, deviene una mercancía más, y como tal su imagen es ante todo una imagen mercantil: una marca.
Biblioteca social Hermanos Quero, Granada 2009 48 págs. Rústica 14x14 cm
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