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de Eduardo Montero y Mariano Agudo. Intermedia Producciones, LZ producciones y Canal Sur.
Eguzki Bideoak. 58 min. 2004
El Gobierno de Franco no se detuvo en la victoria militar sobre los que se opusieron al levantamiento militar. Tras el fin de la Guerra Civil, impuso todo un entramado destinado a borrar de la sociedad y aun de la propia memoria de los afectados toda huella de sus ideales de libertad y democracia. La represión impuesta ofrecía pocas alternativas para los que no pudieron huir al exilio: cárcel, muerte o silencio.
La muerte de Franco abrió un camino a la esperanza. Sin embargo, la Transición y la Democracia dieron prioridad a la convivencia entre las distintas opciones políticas, prorrogando el desconocimiento y el olvido de los horrores de la dictadura. De esta forma se despreciaron las historias de miles de familias que sufrieron el acoso físico y moral de la sociedad franquista.
El daño causado a nuestra memoria colectiva es irreparable. El paso de los años ha sepultado la posibilidad de recuperar un inmenso caudal de testimonios de aquella época. No obstante, existe una deuda con las familias que sufrieron la represión franquista, que también es una deuda con nuestra propia historia: dar voz a su memoria, recuperar y divulgar su experiencia, dignificar unas vidas entregadas al compromiso y la solidaridad.
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