Cultura Libertaria

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publicación anarquista

Anarquismo, ateísmo y librepensamiento

Adan-Libros-AteosCapi Vidal

Desde sus inicios, y como una indudable seña de identidad, el anarquismo ha tenido una indudable preocupación por el librepensamiento. Y lo ha hecho desde diversos puntos de vista, todos con el objetivo de la emancipación humana. Así, en primer lugar, y de un modo tan honesto como simple, para el librepensador anarquista clásico no tienen cabida los dogmas religiosos en una concepción amplia del progreso donde, por supuesto, cuentan unos valores humanos que no tienen ningún origen sobrenatural. Para un espacio más amplio, dejaremos un análisis más exhaustivo de cómo el fervor religioso se seculariza en la modernidad llegando al terreno de la adoración al Estado-nación; por supuesto, los anarquistas supieron ver desde el principio la estrecha relación que existe entre todo forma de poder religioso y poder político denunciando lo que consideraban la alienación de las personas, súbditos y feligreses, en nombre de los valores más amplios: cosmopolitismo y fraternidad universal. Razón, conocimiento y progreso, valores que algunos críticos de la modernidad se empeñan en devaluar, observados de manera amplia, fueron adoptados por un movimiento anarquista hermanado con el librepensador.
En nombre del librepensamiento, las ideas anarquistas realizan una devastadora crítica a la religión, y por extensión a toda forma de autoridad, desde muchos puntos de vista. Para huir de una cómoda tranquilidad existencial, que suelen aportar las religiones, pero también otros tipos de ideología, nada mejor que el deseo de conocer el mundo a través del saber científico. Enfrentándose a todo dogma, el mejor antídoto es el pensamiento crítico, el deseo constante de hacerse preguntas para mejor la existencia humana; es tal vez esta la mejor forma de describir al librepensador. En la actualidad, al igual que en el pasado a pesar de que el énfasis contra la religión era mayor por el poder que tenía en la sociedad, el librepensador es aquel que pone en cuestión un discurso establecido, mediante el escepticismo y el pensamiento crítico, y tratando de establecer una base sólida para el conocimiento. Hoy, además de contra la religión, la crítica hay que establecerla en otros ámbitos, y por eso seguimos considerando el anarquismo como el mejor garante para el librepensamiento. En cuanto al ateísmo, de nuevo hay que hablar de un concepto clave para el desarrollo de la modernidad, y de nuevo observamos que los anarquistas supieron ver la vinculación sociopolítica que se encuentra detrás de esta creencia sobrenatural.
Muy probablemente, el ateísmo tal y como lo conoceremos en la modernidad, y con una buena carga ya de posiciones antiautoritarias, tiene su punto de partida en la impresionante obra del párroco Jean Meslier, Memoria contra la religión. En dicho libro, encontrado tras la muerte del autor en 1729, se plasma un ateísmo radical, una cosmovisión materialista y una denuncia de la falsedad del cristianismo junto al resto de religiones. No deja de ser una obra muy reinvindicable, especialmente por haber sido difundida de manera sesgada tras la desaparición de Meslier; existe una edición reciente muy completa de la editorial Laeoli que es francamente recomendable.
En uno de los grandes pensadores anarquistas, Mijaíl Bakunin, encontramos el motivo por el que a la emancipación humana que promueve el anarquismo le es ajeno el concepto de un ser supremo, la deidad objeto de culto en las religiones, ya que esa abstracción producto de la imaginación humana ha supuesto el empobrecimento de la vida terrenal y la aceptación de una subordinación cercana a la esclavitud. La huella en Bakunin de otro gran filósofo, Ludwig Feuerbach, es indudable. Como muestra de la originalidad de Bakunin, no hay que dejar de recordar la relación que establece entre la autoridad metafísico-trascendental (Dios) y la autoridad política (Estado), que plasma en una de sus obras más conocidas: Dios y el Estado; para profundizar en esta asociación, de gran influencia en el jurismo del siglo XX, resulta fundamental la reciente obra de Aníbal D’Auria El hombre, Dios y el Estado. Contribución en torno la cuestión de la teología-política, en la que el autor se atreve a radicalizar el legado de la modernidad y elegir, de una vez por todas, entre el ser humano y los fantasmas que él mismo genera.
En otro anarquista, Sébastien Faure, encontramos una obra de capital importancia para el ateísmo moderno, Doce pruebas de la inexistencia de Dios. Para tan llamativa conclusión plasmada en el título, Faure realiza tres grupos en sus argumentos recogiendo rasgos que se atribuyen a la divinidad: Contra el Dios creador, Contra el Dios gobernador o Providencia y Contra el Dios justiciero. Bertrand Russell aseguró que la ciencia nada tenía que decir sobre la existencia de Dios, ya que al igual que cualquier otra fantasía del ser humano no puede ser confirmada ni rechazada; no obstante, los argumentos lógicos de Faure no tienen precio y se trata de una obra con la que el pensamiento religioso aún se está recuperando.
En los últimos años, son muchas las obras editadas que se ocupan de deidades y religiones de modo crítico; afortunadamente, la libertad de expresión y de debate tienen una mayor cabida en un mundo en el que el fundamentalismo religioso es un peligro permanente, Michel Onfray, uno de los autores más prolíficos en cuanto a ateísmo y librepensamiento, con obras como Tratado de ateología, desde una perspectiva libertaria y confiando en una realización radical de los valores de la Ilustración, apuesta por una razón materialista y hedonista, que ayude a los seres humanos a escapar de lo que considera son creencias infantiles y a potenciar su vida al máximo.
La literatura anarquista, de ayer y de hoy, es abundante en preocupaciones sobre una auténtica libertad de pensamiento. Si desea ser consecuente consigo mismo, el anarquismo debe combatir siempre cualquier forma de principio trascendente, adquiera la forma de Dios o del Estado, o de cualquier otra instancia que acaba enajenando a las personas. La modernidad supuso el esfuerzo por apartar a la divinidad de los asuntos humanos, pero cuidado con no destruir también el lugar trascendente que ha ocupado; si dejamos el trono vacío, es posible que su lugar sea ocupado por alguna otra instancia. Se trata de no buscar nuevas formas de sumisión, de no entregar nuestra libertad, y de fundar la sociedad libertaria donde se apuesta decididamente por el ser humano.

Lecturas recomendadas

Memoria contra la religión
Memoria contra la religión

Jean Meslier.”El autor lanza sus invectivas contra la Iglesia, la religión, Jesús, Dios, y también contra la aristocracia, la monarquía, el Antiguo Régimen; denuncia con violencia inaudita la injusticia social, el pensamiento idealista, la moral cristiana del dolor, y profesa al mismo tiempo un comunalismo anarquista, una filosofía materialista auténtica e inaugural y un ateísmo hedonista de sorprendente actualidad. Por primera vez en la historia de las ideas, un filósofo —¿cuándo será reconocido?— dedica una obra al ateísmo: lo profesa, lo demuestra, lo argumenta, lo cita, forma parte de sus lecturas y reflexiones, pero se apoya igualmente en sus comentarios sobre la situación del mundo […]. Así comienza la verdadera historia del ateísmo…” (Michel Onfray, Los ultras de las Luces)

Jean Meslier (1664-1729) nació en Mazerny, en las Ardenas, y durante casi toda su vida fue cura de los pueblecitos de Étrépigny y Balaives, en Champaña. Poco después de su muerte se encontraron tres copias de un grueso manuscrito dirigido a sus antiguos feligreses, donde mostraba un ateísmo, un materialismo y un igualitarismo radicales. Aislado de los círculos intelectuales y dueño de pocos libros, pero escogidos (especialmente de Montaigne), la originalidad de su obra es sorprendente. Y su virulencia, inaudita. Las copias del manuscrito —escrito entre 1723 y 1729— circularon como la pólvora entre los medios ilustrados, y en 1762 Voltaire publicó una antología bastante edulcorada bajo el título de Testamento. El barón de Holbach, muy influenciado por Meslier, publicó un resumen de su Sistema de la naturaleza bajo el título de El sentido común del cura Meslier. La influencia de su obra en los medios ilustrados fue enorme, pues Voltaire la convirtió en un mito, “un mito como lo fue la Enciclopedia”, según el autor del epílogo, Julio Seoane. “Meslier debería estar en las manos de todos”, escribió Voltaire. Desde luego, la impresión que Meslier dejó en el autor de Cándido fue abrumadora.

Ésta es la primera traducción íntegra al castellano de la Memoria contra la religión de Meslier.

«El autor de Memoria contra la religión —Laetoli publica ahora la primera edición íntegra del texto en castellano— fue considerado por los pensadores del siglo XVIII como un revolucionario y entró en los libros de Historia como el padre del ateísmo» (Guillaume Fourmont, Público)

“Bermudo sostiene que Meslier veía ‘excesivo dolor y miseria en nombre de Dios para no rebelarse de forma absoluta contra su existencia’ y, en ese sentido, entiende que su deber es demostrar la no existencia de Dios” (EFE, Terra)

“Devastadora Memoria contra la religión” (Manuel Rodríguez Rivero, El País, Babelia).

“Rescata la editorial Laetoli el texto pionero de Jean Meslier, sacerdote católico que en 1729 osó decir que la religión era una impostura. Su Memoria contra la religión debería ser, con Holbach y otros pensadores, lectura obligatoria especialmente en los centros concertados” (Javier Armentia, Diario de Noticias)

Editorial Laetoli, Colección Los ilustrados, 3. Pamplona 2012
728 págs. Rústica 23×15 cm
ISBN 9788492422166
http://www.lamalatesta.net/product_info.php/products_id/4949


Dios y el Estado

Dios y el Estado

Mijaíl Bakunin.”Nuestro trabajo no se perderá -nada se pierde en este mundo-: las gotas de agua, aun siendo invisibles, logran formar el océano”.

Con estas palabras, dirigidas a Élisée Reclus, Bakunin definía toda una vida de lucha. Su martillo libertario, que había trabajado en la fragua de la lucha social, no dejó de golpear todos los hierros que encadenaban al ser humano, entre ellos la religión, dedicando una de sus obras más destacadas, que más que gotas se puede considerar como un verdadero diluvio, a señalar la estrecha relación existente entre Dios y el Estado. Bakunin concibe que la humanidad no podría ser libre si previamente no superaba esa fase de pensamiento, llamémosla infantil, en donde lo sobrenatural tiene cabida por medio de la mística religiosa, de ahí que postulara que la emancipación solo sería posible si se abordaba la realidad por medio del pensamiento racional, lo que nos llevaría, sin margen de duda, a percatarnos de lo artificial tanto de la religión como de su plasmación política que es el Estado.

Editorial LaMalatesta – Tierra de Fuego – Utopía Libertaria. 2014
144 págs. Rústica 20×13 cm
ISBN 9788494039492
http://www.lamalatesta.net/product_info.php/products_id/5341


El hombre, Dios y el Estado

El hombre, Dios y el Estado

Contribución en torno a la cuestión de la teología-política.Aníbal D’Auria.

Con la aparición y desarrollo del Estado moderno y en su correlativa teorización se operó una suerte de traducción política de las categorías fundamentales de la teología judeo-cristiana. A despecho de todas las fundamentaciones supuestamente terrenas, seculares o racionales de esta nueva forma de orden socio-político, las homologías entre el discurso teológico y el de la teoría del Estado saltan a la vista. Y fue precisamente toda esta batería de homologías entre la Teología y la Teoría del Estado lo que dará tela a la tesis crítica anarquista del Estado como sucedáneo de Dios, y del patriotismo como sucedáneo de la religión (o religión del Estado). En este sentido, el punto central de la polémica decimonónica entre reaccionarios y revolucionarios girará en torno a los siguientes interrogantes: ¿Dios revela la religión y funda su Iglesia, o más bien la Iglesia y su religión “crean” la imagen fantasmagórica de Dios? ¿La Nación funda al Estado y justifica el patriotismo, o más bien el Estado y su apología patriótica “crean” la imagen ideológica de la Nación? Según la respuesta que se brinde a estos interrogantes se obtendrán dos visiones muy opuestas acerca del rol de los “ministros”, tanto religiosos como gobernantes. En última instancia se trata de elegir entre Dios y el hombre, o como podrían haber dicho Proudhon o Bakunin, entre los fantasmas del hombre o el hombre mismo. Pero en cualquier caso, siempre es el hombre quien se decide.

Libros de Anarres, Colección Utopía Libertaria. Buenos Aires 2014
134 págs. Rústica 20×12 cm
ISBN 9789871523207
http://www.lamalatesta.net/product_info.php/products_id/5524


 

Tratado de ateología

Tratado de ateología

Michel OnfrayLa constelación conceptual que ofrece Onfray está compuesto por el triángulo: hombre, materia y razón. Su despliegue le ha permitido desarrollar un materialismo hedonista, socialmente subversivo (combina una ética política libertaria con una estética de la cura de sí), con un ateísmo militante y afirmativo de la vida, la historia y el mundo. Su objetivo es meridiano: rechazar cualquier transcendentalismo, apostar por la vida terrena, el bienestar y la emancipación de los cuerpos y las mentes de mujeres y hombres.

Editorial Anagrama, Colección Compactos Anagrama, 455. Barcelona 2007
256 págs. Rústica 20,5×13,5cm
ISBN 9788433973160
http://www.lamalatesta.net/product_info.php/products_id/4469

 

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