Cultura Libertaria

Cultura Libertaria

publicación anarquista

Pensar, imaginar y soñar con libertad

Laura Vicente

CharlieH-PAYASOEl poder político, apoyado por los medios de comunicación, tratan de convencernos de que estamos amenazados de forma inminente por el yihadismo. El miedo que extienden por Europa justifica medidas extraordinarias que acaban provocando el recorte de libertades, ahí está la “Ley mordaza” para demostrarlo en España. Lejos de mi ánimo considerar que, atentados como el que se produjo en la redacción de Charlie Hebdo, no sean importantes. Lo son por lo que revelan de fanatismo religioso y de amenaza del librepensamiento. Los yihadistas querían asesinar la libertad de expresión y eligieron una revista que destacaba por su radicalismo libertario, su rebeldía, su ateísmo y su crítica a las religiones que se inmiscuyen en la vida política y social. Su comportamiento busca, igual que la extrema derecha francesa del Frente Nacional, hacer imposible la integración de los más de cuatro millones de musulmanes franceses resaltando las diferencias identitarias y convirtiéndolas en la marca de separación de civilizaciones contra la que luchaba el humor y la sátira de Charlie Hebdo.
Es el crecimiento de la extrema derecha y de partidos fascistas en Europa lo que resulta de verdad preocupante, junto con el hecho de que, cuál serpiente escurridiza, se va infiltrando en el miedo de amplios sectores sociales que le están dando su voto. Hace pocos días Jean-Marie Le Pen ha vuelto a repetir en una entrevista la misma machacona cantinela, que entona desde 1991, de que las cámaras de gas eran un detalle de la historia de la Segunda Guerra Mundial y que era igual morir por la acción de un obús que en una cámara de gas. Frivolizar y banalizar sobre el Holocausto es característico de la extrema derecha actual para hacer aceptable un discurso racista y totalitario.
Este peligro que vuelve a recorrer Europa me lleva al primer libro que deseo recomendar, se trata de la obra de Primo Levi, Si esto es un hombre, que nos relata cómo era la vida en los campos de concentración para miles y miles de personas. Mi intención es invitaros a impregnaros de su verdad, a emocionaros y a impresionaros con lo que fue capaz de hacer el ser humano en Auschwitz:

No tenemos nada nuestro: nos han quitado la ropa, los zapatos, hasta los cabellos; si hablamos no nos escucharán, y si nos escuchasen no nos entenderían. Nos quitarán hasta el nombre: y si queremos conservarlo deberemos encontrar en nosotros la fuerza de obrar de tal manera que, detrás del nombre, algo nuestro, algo de lo que hemos sido, permanezca.

Primo Levi, integrado en la Resistencia italiana, fue detenido y conducido, con 24 años, a un campo de Auschwitz en 1944. Embarcado en un vagón, fue consciente de que estaba en uno de los famosos trenes de guerra alemanes, los que no vuelven, aquellos de los cuales, temblando y siempre un poco incrédulos, habíamos oído hablar con tanta frecuencia.
Y enlazando de nuevo con la actualidad, parece ser que el ensayo resiste la crisis de ventas que padecen los libros ya que se ha convertido en un género que ofrece claves para orientarse en la incertidumbre actual. Entre estos ensayos se encuentran los libros del filósofo de raíz heideggeriana, Byung-Chul Han, que escribe textos breves de alrededor de cien páginas como es el caso de En el enjambre, o La sociedad del cansancio. Han describe el presente utilizando términos intuitivos como agonía, enjambre virtual, transparencia o cansancio, que lo hacen asequible.
Sin embargo, pese a la originalidad de la obra de Byung-Chul Han, mi recomendación en este terreno es la obra de Owen Jones, Chavs. La demonización de la clase obrera. Este autor estudia el proceso de marginalización y desprestigio que sufrió la clase trabajadora inglesa desde los años ochenta en la etapa de gobierno conservador de M. Thatcher.

(…) la demonización de la clase trabajadora es el flagrante triunfalismo de los ricos que, libres ya del desafío de los de abajo, ahora los señalan y se ríen de ellos. Y puesto que este Gobierno liderado por los conservadores sigue adelante con un programa de recortes que hace pagar a la clase trabajadora por los delitos de la élite, tienen mucho de lo que reírse.

El objetivo del ensayo es cuestionar tres mitos: que toda la población inglesa es esencialmente de clase media; que la clase es un concepto anticuado; y que los problemas sociales son en realidad fallos de los individuos concretos, aspecto en el que coincide con Byung-Chul Han. De esta manera, la clase trabajadora desaparece como tal y los que trabajan pasan a ser individuos que, si son capaces, pasarán a ser de clase media y, si no lo son, pasarán a ser personas aisladas y culpables de su situación. La clase obrera es condenada por el poder político y mediático como un residuo de gamberros y vividores que abusan de las prestaciones sociales y viven de ellas.
Y, para concluir, haciendo una pirueta en el tiempo, unas ideas inspiradoras que pueden iluminar estos tiempos confusos y plenos de ruido mediático: ¿Quién no se ha dado cuenta de la facilidad con la que nuestra mente admite los detalles de cualquier asunto trivial, las noticias de la calle; y como la gente abarrota sus mentes con tales basuras y deja que rumores e incidentes ociosos e insignificantes se introduzcan en un terreno que debiera ser sagrado para el pensamiento? Henry D. Thoureau vislumbraba a mediados del s. XIX, en Una vida sin principios, la importancia de sustraernos de la influencia de los medios de comunicación, la prensa en aquel tiempo, o los cotilleos de la época que no podrían competir con los programas basura de nuestra televisión. En Desobediencia civil hace sus propuestas más originales que tanta influencia tuvieron en Gandhi o en Martin Luther King.
Thoreau expresaba ideas como las siguientes: el gobierno que, no es más que el medio elegido por el pueblo para ejecutar su voluntad, es igualmente susceptible de originar abusos y perjuicios; lo deseable no es cultivar el respeto por la ley, sino por la justicia; la masa sirve al Estado sin ejercitar con libertad ni la crítica ni el sentido moral; y votar es expresar débilmente el deseo de justicia, que al quedar en manos de la mayoría,(…) lo dejamos al azar del resultado.
A mi modo, en silencio, le declaro la guerra al Estado, dice Thoreau, a través del derecho a la rebelión y sublevación del pueblo. El carácter revolucionario de la acción que surge de los principios, de la percepción y la realización de lo justo, y la desobediencia civil, a través de una revolución pacífica que consistía en no pagar impuestos y evitar capacitar al estado para cometer actos de violencia y derramar la sangre de los inocentes.
No me queda sino concluir con estas hermosas palabras de Desobediencia civil:

Si un hombre piensa con libertad, sueña con libertad e imagina con libertad, nunca le va a parecer que “es” aquello que “no es”, y ni los gobernantes ni los reformadores ineptos podrán en realidad coaccionarle.

Lecturas recomendadas

Si esto es un hombre

Primo Levi.

Libro que inaugura la trilogía que Primo Levi dedicó a los campos de exterminio, surgió en la imaginación de su autor durante los días de horror en Auschwitz, cuando la principal preocupación de los prisioneros era que, de sobrevivir, nadie creería la atrocidad de la historia vivida…
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Chavs

La demonización de la clase obrera

Owen Jones.

Traducción de Íñigo Jáuregui.

En la Gran Bretaña actual, la clase trabajadora se ha convertido en objeto de miedo y escarnio. Desde la Vicky Pollard de Little Britain a la demonización de Jade Goody, los medios de comunicación y los políticos desechan por irresponsable, delincuente e ignorante a un vasto y desfavorecido sector de la sociedad cuyos miembros se han estereotipado en una sola palabra cargada de odio: chavs.
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Desobediencia civil y otros textos

Henry David Thoreau.

El autor nunca se dijo anarquista pero el movimiento anarquista ha visto en él al representante de la filosofía de la soberanía del individuo. Tanto Gandhi como Martin Luther King encontraron en Desobediencia Civil la inspiración necesaria para la resistencia no violenta.
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