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Antonio Téllez Solá
"Era un jornalero típico, pero con un carisma enorme; fue el líder indiscutible de la CNT en la comarca de Épila". Manuel Ballarín, infatigable en su labor de recuperación de la memoria histórica, ha sido el motor decisivo de la publicación del libro "Agustín Remiro. De la guerrilla confederal a los servicios secretos británicos".
La obra ha tenido una vida tan azarosa como la del biografiado, ya que su autor, Antonio Téllez Solá, falleció sin poder verla publicada. Téllez, combatiente en la guerra civil, historiador del anarquismo y de los guerrilleros libertarios en España, murió el 26 de marzo de 2005. Su libro se acaba de presentar ahora en Épila y recupera la memoria de un aragonés que desempeñó un importante papel dentro del movimiento libertario.
Pero, ¿quién era Remiro? Nacido en Épila en 1894, en el seno de una familia campesina, Remiro se acercó muy pronto a la ideología libertaria y acabó afiliándose a la CNT en 1919. En los años 20, de grandes turbulencias en España, Remiro fue afianzándose en el seno del partido y empezó a padecer las consecuencias de su temperamento contestatario: tuvo que cumplir buena parte de su servicio militar en África, alistado en un batallón disciplinario.
Tras la reorganización del sindicato en 1931, Remiro, ya convertido en la máxima figura de la CNT valdejalonense, tuvo que lidiar con una huelga planteada por los anarcosindicalistas en la Azucarera del Jalón. Manuel Ballarín asegura "que fue una huelga con trágica repercusión, ya que se saldó con dos muertos y varios heridos, y el acuerdo al que se llegó al final fue decepcionante para los trabajadores".
El 18 de julio del 36 sorprendió a Remiro en Used, donde estaba segando. De allí viajó a Épila, de donde tuvo que escapar para reintegrarse a la zona republicana en Tardienta a finales de mes. "Poco después se incorporó a la Columna Durruti -relata Ballarín- donde se integró en el grupo de La Noche, encargado de realizar espectaculares operaciones de rescate en zona franquista". Enseguida empezó a labrarse su leyenda. Organizó un grupo de guerrilleros, Los Iguales, que perpetraba sabotajes detrás de las líneas franquistas.
A finales de marzo del 38 se le encargó la formación de un batallón "de toda confianza", exclusivamente bajo las órdenes directas del jefe del Ejército del Este. Fue el mítico batallón de Ametralladoras C, el batallón Remiro.
Acabada la guerra pasó a Francia y allí, muy pronto, entró en contacto con el libertario Francisco Ponzán y empezó a trabajar para la red O´Leary, que se ocupaba de facilitar la evasión de judíos, políticos antifascistas y pilotos derribados de la RAF.
A principios de 1941 Remiro efectuó un servicio de correo para los británicos. Tras cruzar la frontera portuguesa desde Pontevedra, fue detenido y condenado a muerte en abril del 42.
Manuel Ballarín
Diputación de Zaragoza y Ayuntamiento de Épila 185 págs. Rústica 21x14,5 cm.
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